
Hola Martín, ya era hora que te saludara desde aquí! Ayer cumpliste 2 meses, Felicidades! Un beso gordo y otro para tus papases.




Me gustaría que Violeta fuera, debería estar, forma parte de esta expo. Bueno, no va a poder ser.
Estaba viendo la tele y de pronto me he acordado de cuando me revolcaba por el suelo jugando a los Combois o a los Hombres de Jarrilson. Siempre terminaba con las rodillas llenas de mataduras, sobre todo en verano con los pantalones cortos.
Bueno, este dia lo que había era mucho viento y arena.
Bueno, no todos son así.
La gente está por todas partes y a cualquier hora, da igual que sea la una de la tarde que las tres de la mañana, siempre hay gente, mucha gente y en los mercados es ya algo exagerado.
Es alucinante, literalmente, la ropa de mujer que te encuentras, los hombres son un montón de aburridos vistiendo, las tiendas de hombres son lo más feo del mundo, pero las de ellas no tienen desperdicio, flipas con las cosas que se ponen debajo de esos levitones que llevan.

Comparen la diferencia de la ropa interior de ellas con la de ellos
Ya se sabe que ellas tienen más gracia para estas cosas que nosotros.
Hoy me he pasado el día delante de la pantalla del ordenador, tratando de poner un poco de orden en esas carpetas amarillas cuadradas con un nombre debajo que son lo más asqueroso del mundo. Las he terminado odiando. Me paso media vida creando carpetas y destruyéndolas, metiendo cosas dentro que luego, desde que perdí un índice maravilloso que estaba dentro de una de ellas, no se dónde están. Ahora a mi ordenador le ha dado por hacer lo que le sale del mismísimo. Básicamente se ha vuelto vago, tarda media vida en hacer cosas que aparentemente son muy fáciles, como saber lo que hay dentro de un deuvedé ¡habrá cosa más tonta que eso! Pues nada, no hay manera, se vuelto gilipollas. Lo peor de todo es que cuando más prisa tienes más tarda, a veces me imagino a los microchips descojonándose de mí.
Me encanta el regalo de mi amiga invisible. Es genial! La bolsita de Charly Fruits es blandita, te puedes pasar tres días toqueteándola que no te cansas y además venía con unos guantes maravillosos, son mullidísimos y te quitan todo el frío. Te los puedes poner en casa o en la calle que funcionan igual de bien.




Je, je, je me encanta.





Luego más playa, Vale dos Homens: 
Hay un hombre que coje sus herramientas: el pico y la pala ¿el enterrador?
Lo que pasó luego aperplejome.





¡Un profanador de tumbas!
¡Qué fuerte!
Después de aquello me fui a la playa.
Al día siguiente vi el Cabo San Vicente.

Otro día y más playa, un paseo de un playa larguísima con una niebla que no dejaba ver a tres palmos, dos horas de caminar sin nadie a la vista, solo los mariscadores entre las rocas que aparecían cuando te acercabas, cruce de saludos. Sensación de estar solo de verdad, de autismo profundo y de frío. Me voy.
Salgo en dirección a Lagos a tomarme unas cervejas. Doy un paseo por la ciudad.

Otro día y estoy en Vila do Bispo veo. otro cementerio del mismo tipo que el de Aljezur.
Por curiosidad me acerco y no me lo puedo creer:


No es que me gusten los cementerios ni los entierros ni las profanaciones, pero son cosas que pasan cuando cazoleteas por los rincones.
Nuevo día y otra ciudad. Entro en Portimāo. No me gusta y me vuelvo para España. Al salir me pierdo en una carretera secundaria que no está en el mapa, llego a un pueblo al que no quería llegar: Alvor, una especie de urbanización cerca de otra playa. Estoy harto de tanta playa, intentento salir del pueblo y me meto en una calle que me lleva rirectamente al cementerio. Entro aunque no quería ir a más cementerios. El guardián, un hombre negro, me mira con desconfianza sin decir nada, le saludo y no me contesta. Hago fotos sin ganas y me voy.
Llego a casa.
Hace un año hice el por última vez el equipaje en Barcelona con una mezcla de sensaciones. No sabía nada, solo que quería irme de nuevo. Lo había hecho muchas veces pero ese era el último. Lo hice con una sensación de adiós y de ilusión por lo nuevo, aún sabiendo que no hay nada nuevo.

El viaje fue muy largo, más que otros muchos que hice con el mismo trayecto.

Sólo había kilómetros largos y aburridos pero de alguna manera siempre me han acompañado. Y me dormí rodeado de miles de coches llenos de gente atravesando la M40 pero me desperté a tiempo de seguir por donde iba.
En Barcelona viví y sobreviví. Me enseñaron a contar historias de cine pero es pronto para contar nada utilizando lo que aprendí. Creo que algún día lo haré.
Salí de Cádiz sin mirar atrás. Empecé la vida andando por un camino que no estaba hecho todavía. Hice un documental, di clases y las recibí. Amotiné a mis compañeros de master y por lo menos dejamos de aburrirnos tanto en esas clases absurdas de tres horas a las tres de la tarde. Terminé la escuela y me eché a la calle con la sensación que da estar en un sitio donde no conoces a nadie pero que te pertenece de alguna manera.
Y como no, ahí estaban mis queridos barbudos.





Pasé dos inviernos con un frío terrible y un cielo que era gris.

De pronto todo empieza a decirme que es el momento de salir de allí, así que vuelvo a Cádiz con la intención que nada sea como antes y realmente así ha sido, todo es distinto. Aunque haya pasado un año ya, en realidad acabo de llegar y es como si no hubiera deshecho las maletas todavía.MUAK
