martes, 8 de mayo de 2012
lunes, 30 de abril de 2012
"Para la hija del conserje, la actividad sexual resultó tan natural y exenta de problemas en su vida adulta como había sido en su infancia y estuvo libre de neurosis".
Mientras que la hija del casero "experimentó el efecto de la educación y sufrió las consecuencias", rechazó el sexo con "desagrado" y se volvió neurótica.
(S. Freud).
¡Jo!
¡Jo!
Ayer Wundt y Titchener, hoy Freud y W. James. Empiezo ya. 60 páginas suculentas y emocionantes de viaje alucinante que me gustaría hacer llevado de la mano de la Planta Madre.
Maravilloso día de primavera digno de las mejores galas.
Paseo entre las nubes, levitando sobre las montañas de merengue y los adornos de guindas de sangre fuerte. Volando a velocidad increíble y girando despacio.
Aterrizaré con mi hija. Ella es el Agua, el Fuego y la Tierra.
sábado, 14 de abril de 2012
lunes, 9 de abril de 2012
Hoy buenísimo el programa de RNE Carne Cruda, como siempre.
http://www.facebook.com/carnecrudar3
Año Mariano
http://www.youtube.com/watch?v=t1I4H3O66Xo
http://www.facebook.com/carnecrudar3
Año Mariano
http://www.youtube.com/watch?v=t1I4H3O66Xo
domingo, 8 de abril de 2012
De Júpiter a Puerta Tierra II
sábado, 7 de abril de 2012
miércoles, 4 de abril de 2012
He encontrado esto publicado por un compañero, Gaika Uceda. Me parece muy interesante.
Quizá la noticia no es muy moderna, pero de todos modos es muy curiosa.
Os dejo un link con la noticia original:
http://www.rifters.com/real/articles/Science_No-Brain.pdf
Un resumen en castellano:
Los descubrimientos del neurólogo británico John Lorber, publicados
en un artículo de la revista Science de 1980 titulado ¿De verdad es necesario tu
cerebro? , ponían en entredicho la idea de que el tamaño del cerebro
es el factor más importante para determinar la inteligencia humana (Lewin,
1980). Lorber estudió muchos casos de hidrocefalia o «agua en el cerebro»
y llegó a la conclusión de que aun cuando falta la mayor parte de la corteza
cerebral (la capa más superficial del cerebro), los pacientes pueden llevar
una vida normal. El escritor de la revista Science Roger Lewin citaba en su
artículo: «Hay un joven alumno de esta universidad, la Universidad de
Sheffield, que tiene un coeficiente intelectual de 126; ha conseguido una
matrícula de honor en matemáticas y lleva una vida social completamente
normal. Sin embargo, el chico no tiene cerebro. Cuando le hicimos un
escáner cerebral vimos que en lugar de tener la capa normal de 4,5
centímetros de grosor de tejido cerebral entre los ventrículos y la
superficie de la corteza, no había más que una fina capa de manto que no
llegaría siquiera al milímetro de espesor. La mayor parte de su caja craneal
está llena de fluido cerebroespinal».
Los provocativos descubrimientos de Lorber sugieren que es necesario
reconsiderar nuestras viejas creencias sobre el funcionamiento del
cerebro.
Saludos.
lunes, 2 de abril de 2012
domingo, 1 de abril de 2012
De Júpiter a Puerta Tierra I
El otro día hizo 46 años terrestres (253 mkols jupiterianos) de mi llegada. Uno de los efectos que estudiamos antes de la salida de Júpiter fue el del cambio horario y la realidad es totalmente diferente a los resultados que nos dieron los experimentos, ahora tendría que tener melena, y nada que ver. Así que he estado haciendo estudios sobre el paso del tiempo en estos años, pero han sido un desastre porque estoy exactamente igual. Mi salida de Júpiter fue por amor. En la estación intermedia vivía Dglosj. Era bellísima, todo a su alrededor era alegría, su mirada tenía la picardía justa para enamorar y la sabiduría propia de las jupiterianas de alma elevada. Cuando aterricé en la estación mi intención era que nos viniéramos los dos a pasar el resto de nuestra vida juntos en el mejor planeta del Sistema Solar, el Planeta Azul, así que aterricé con el equivalente a un ramo de rosas en las manos. La llamé pero no contestó, entonces la vi aplastada en el pasillo principal de la estación. Le había caído encima la caja con los cigüeñales de recambio. Como las piezas pesaban cinco millones de kilos, no me molesté en quitársela y me vine solo para la Tierra.
Continuará...
Continuará...
jueves, 29 de marzo de 2012
miércoles, 28 de marzo de 2012
martes, 20 de marzo de 2012
Ya me dijeron, a raíz de unos episodios de ofuscación indignada, en dos ocasiones respectivas que lo mío son complejos y victimismos respectivamente, así que desde entonces me encanta trabajar por amor al arte y sin cobrar para no ser victimista ni acomplejado. Pero hay un pequeño detalle que no he solucionado, es que no sé cómo llenar sus vacíos sin pagar en la caja del súper.
¡TENGO QUE LLENARLA!
Se admiten sugerencias.
domingo, 18 de marzo de 2012
La ansiedad normal, la que no es patológica, es un ángel
guardián. Es una emoción adaptativa e imprescindible para la vida, previne de
los peligros, la patológica es un ángel caído. (1)
Una de las características de la ansiedad normal, la buena,
la adaptativa es que no tiene un lenguaje no verbal definido, toma prestado del
miedo los elementos emocionales, del estrés el sistema de activación y
afrontamiento y del resto de procesos, diferentes recursos, que optimiza.
Se desencadena como respuesta a una situación amenazante, de
expectativa de peligro, pero no de peligro real por lo que no se desencadena la
emoción de miedo, sino que se moviliza el estrés y éste desencadena un análisis
emocional de la situación.
Preocupación, inseguridad, aprensión, tensión, temor,
nerviosismo, malestar, anticipación de peligro o amenaza.
Hace ahora un año
justo que respiré la ansiedad entre la gente. La emoción vivida de forma que hasta
entonces nunca se me había pegado a la piel una emoción que realmente era un
ángel, no era de nadie. Aquél día la gente estábamos juntos, a muchos, a casi
nadie, nunca los volveré a ver, pero tengo la sensación, que en muy pocas
ocasiones he vivido, de que esos días había una emoción compartida, de que habíamos abierto la puerta y dejábamos que nos visitaran y que por lo
menos el recuerdo de esa visita se quedó flotando para siempre.
(1) Psicología de la Emoción, Fernández-Abascal E. G., et al. Ed. Ramón Areces. 2011.
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